No se puede desconocer que hay mucho de ingratitud también, una frialdad que no debiera ser propia de entidades que tienen como centro al ser humano y su desarrollo.
Por eso, siempre hay que destacar a aquellos que por una u otra razón no están ya con las organizaciones en el día a día y que en su momento lo dieron todo por ellas, de la misma manera creo que no se debe ni mencionar a los que se pasaron al lado oscuro.
Ana Luisa Miranda, es consejera de la CGT. Una mujer trabajadora, obrera textil con gran conciencia social, ha ido por la vida ganándose el sustento y también conciencias para la causa de la clase trabajadora. Imposibilitada de seguir en la fábrica donde prestaba servicios pues debe asumir un complejo tratamiento médico, no descansa y a la distancia sigue con nosotros a la vez que apoyando al que fue su sindicato, con el claro objetivo de mantener en alto las banderas de los derechos sindicales y laborales.




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