Dineros
en cuentas de bancos suizos, negocios en las sociedades anónimas
deportivas con ventas de pases de futbolistas que solo sirven para
blanquear platas truchas (cualquier semejanza con la trata de personas
es pura coincidencia), las movidas de PENTA que ahora comienza a abrir
espacios a transacciones similares en SOQUIMICH, las ventas y compras
de diversas empresas chilenas a empresarios nacionales y extranjeros, el
lucro o no lucro de la universidad ARCIS, el negocio de Eugenio Díaz
en la CNA, el millonario préstamo a la nuera de Bachelet y así suma y
sigue.
Se
trata de millones, cientos y miles de millones de pesos danzando
descontrolados aquí y allá, hasta que alguna investigación o una
delación descubre la canallada. Explota la bomba en los medios, se
acusan unos a otros, dan y exigen certificados de blancura y luego las
cosas vuelven a la normalidad.
El capital presente en cada acción oscura y delictuosa del sistema.